Imagen de Albrecht Fietz en Pixabay

Cultivar en el mar ya es posible

En solo dos años podríamos sembrar arroz en otros mares

El llamado «Chef del mar», Ángel León nos lleva al siguiente nivel en innovación culinaria. Tras su apuesta por los pescados de descarte, convertir el plancton en un ingrediente para consumo humano, la integración de partículas luminiscentes en sus platos, su cerveza con plancton y toda una gama de embutidos marinos, Ángel nos propone el siguiente reto que va más allá de la cocina

Siempre buscando algo mas allá su última aportación trasciende lo culinario y podría asegurarle un lugar en los libros de Historia. Junto al equipo de cocineros y biólogos marinos que forman la tripulación de su restaurante Aponiente Ángel ha logrado por primera vez un cultivo de un cereal marino llamado «zostera». Este cereal tiene enormes propiedades nutritivas y podría revolucionar la alimentación humana y ser un potente aliado en el cambio climático.

La revista ‘Time’ le acaba de dedicar un extenso reportaje y organizaciones humanitarias de todo el mundo ya han empezado a contactar con el.

El equipo de Ángel lleva años trabajando en ese sueño de que podían existir frutas, tubérculos u otras formas de alimento en el mar aparte del cereal.

Ángel piensa que si a este proyecto se le ponen recursos podemos soñar incluso con huertas submarinas en un periodo de tiempo no muy largo. Con la repercusión actual espera que lleguen marcas, entidades o instituciones a ayudar y proporcionar el soporte necesario para un proyecto que está aún en fase de maduración y que de momento cuenta con el beneplácito de la FAO.

Desde la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación confirmaron que estábamos ante un producto que todavía no se había entendido como alimento y que era la primera vez que se intentaba cultivar. Las posibilidades que se abren son enormes. Si a este descubrimiento de una graminea submarina se le ponen recursos podemos soñar con cultivar bajo el mar otros productos, incluso con huertas submarinas.

El proyecto está todavía en una fase de investigación y desarrollo, pero es posible que en dos años pueda haber un banco de semillas en El Puerto de Santa María con capacidad para sembrar en otras partes del mundo.

No será una agricultura cara, no necesita agua dulce, ni fertilizantes y se espera obtener un rendimiento de 4500 kilos por hectárea trabajando con un grano totalmente natural. Cuando se puedan seleccionar semillas los rendimientos serán mucho mayores.

La zostera frente a otros de cereales es comparable con el arroz, con el que tiene un ciclo de crecimiento similar, de unos nueve meses, pero con otros matices y otra textura. Podríamos decir que es un híbrido entre el arroz y la quinoa. No tiene gluten, tiene muchas proteínas y estamos hablando del primer cereal con omega tres, así que a nivel nutricional es una auténtica oportunidad.

En cuanto a su preparación se puede hacer con él todo lo que se puede hacer con el arroz, comer el grano entero o pelado, hacer harinas, pastas o cualquier otro derivado. Tiene dos minutos más de cocción que un arroz normal.

Angel espera, a partir de septiembre de este año, tener una cosecha de unos 22.000 kilos de zostera y planea meterse en la cocina a crear algún gran plato para Aponiente.

El proceso ha sido complicado, se han perdido cosechas por cambios de temperatura en el Estrecho, ha habido que entender lo que necesitaba la planta en el medio donde la poníamos, cuál es el flujo de marea que quería, la corriente perfecta, la luz y la temperatura que necesita.

Aparte de los beneficios culinarios, a nivel ecológico la planta es un ecosistema sonde desovan muchas especies de pescados, asienta el terreno y aporta una cantidad de oxígeno al medio impresionante que puede servir para luchar contra el cambio climático. Estas plantaciones ofrecerán una alternativa económica a zonas de costa degradadas. En Andalucía hay 200 kilómetros de marismas abandonadas que podrían tener una nueva vida gracias a la agricultura submarina.

Todo esto supone un cambio en Aponiente en el futuro Ángel espera que no sea un restaurante, salir de lo que la gente espera y ser un lugar para dejarse llevar, según el, «La palabra experiencia está muy quemada, me gustaría que la gente viniera a Aponiente a aprender a mirar a la naturaleza con hambre, a aprovechar el verdadero lujo del siglo XXI, que es la Naturaleza».

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