Sexo en el espacio, ese gran desconocido.

Pues si, parece ser que la tierra se nos queda pequeña y que empieza a ser un tema de preocupación la superpoblación, la distribución de recursos y el cambio climático. Con esto encima de la mesa empezamos a mirar al espacio como solución, bien en busqueda de recursos que traer a la tierra, planetas con posibilidad de colonización como Marte o ciudades cúpula en la superficie lunar.

Si se plantea la posibilidad de colonizar otros planetas, una de las incógnitas es la de la reproducción, y no es broma, la NASA se está tomando muy en serio este tema, una colonia sin posibilidad de crecimiento está abocada al fracaso. Quizás lo que vale en la tierra para asegurar la reproducción humana no funcione de la misma manera fuera de este planeta, el principal culpable de esta diferencia es la gravedad. ¿Es posible tener una erección en el espacio?, ¿cómo los espermatozoides y los óvulos pueden unirse cuando no hay gravedad?. Para averiguar esto, este mes de abril un cohete de SpaceX lanzará a la Estación Espacial Internacional (ISS) una misión llamada Micro-11 con el objetivo de comprobar, por primera vez, si el esperma de mamíferos funciona de la misma forma a unos 400 km de la superficie de la tierra.

El experimento, iniciado por el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California, quiere ahondar en el conocimiento sobre la reproducción en el espacio. Para ponernos en situación, en los mamíferos, la fecundación ocurre cuando un espermatozoide se dirige hacia un óvulo y se fusiona con él, antes de que esto pueda suceder, la célula espermática debe activarse para comenzar a moverse y para estar preparado para la unión con el óvulo, el esperma necesita moverse más rápido, y su membrana celular debe volverse más fluida.

En microgravedad, lo que tenemos en el espacio, los experimentos con esperma de erizos de mar y de toro sugieren que la activación del movimiento ocurre más rápidamente, mientras que los pasos previos a la fecundación ocurren más lentamente, o no ocurren en absoluto. Estos cambios de comportamiento en esta etapa podrían evitar que la fertilización se produzca en el espacio.

Eso en cuanto a la reproducción, pero la microgravedad puede tambien afectar directamente al aparato reproductor, nuestro sistema circulatorio, está diseñado para redistribuir los fluidos en un medio de gravedad estándar, sin esa ayuda gravitacional, la distribución de la sangre se vuelve más fácil, el corazón tiene menos líquido que bombear y la presión sanguínea disminuye. Algo que traducido resulta, efectivamente, que al menos en el plano teórico las erecciones se vuelven más difíciles de conseguir. Es más, en condiciones de microgravedad no hay que descartar que el tamaño del pene se reduzca, aunqu en general, las personas tienden a crecer en el espacio gracias al efecto de la gravedad cero en la columna vertebral, el pene, en cambio, al ser una estructura articulada sobre la base de tejidos y sangre tiene en su contra la disminución de la presión en la parte de abajo del cuerpo.

A los problemas de presión sanguínea hay que añadir el hecho de que los niveles de testosterona se desploman en el espacio. Sin saber todavía el motivo, los científicos especulan sobre una combinación de factores derivada, precisamente, del desajuste hormonal, físico, alimentario y de sueño al que los astronautas someten a sus cuerpos. Si fuera así, la aclimatación al entorno en largos periodos de tiempo solucinaría este problema.

Para la misión Micro-11 se enviarán muestras congeladas de dos tipos de espermatozoides de mamíferos, humanos y toros (los de toro muestran cambios similares en el movimiento y otros marcadores de fertilidad al esperma humano y los espermatozoides humanos son más variados en movimiento y apariencia), a la estación espacial, las mediciones del esperma de toro proporcionarán un control de calidad para garantizar que los investigadores puedan detectar diferencias sutiles entre ambas especies.

Una vez en la estación, el equipo descongelará las muestras y agregará mezclas químicas que activan el movimiento de los espermatozoides espaciales y la preparación para la fusión con el óvulo. Los investigadores usarán un vídeo para evaluar el movimiento. Una vez hecho esto, las muestras se mezclarán con conservantes y se devolverán a la Tierra donde se han realizado lso mismos pasos, así se podrá comparar si se realizaron los pasos necesarios para la fecundación y si las muestras del espacio difieren de las muestras de espermatozoides activadas en la Tierra.

Otro riesgo es el de la infertilidad, la fortísima radiación (en la ISS soportan cien veces la de nuestro planeta) podría afectar gravemente a las células germinales, impidiendo el desarrollo de los embriones o provocando graves defectos. De momento los experimentos realizados hace un año por un equipo de investigadores japoneses mostraba al mundo crías de ratón completamente sanas nacidas a partir de esperma conservado durante nueve meses en la plataforma orbital.

Estos experimentos son importantes para anticipar lo que puede suceder cuando algún día la humanidad se enfrente a largas misiones de exploración espacial o supervivencia en una base colonial en la Luna o en Marte que requerir colonias de animales y plantas que se auto perpetúen y para garantizar nuestra supervivencia en el Universo.

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